¿Los anfitriones ya tienen preparado todo para la gran cena? Mostramos pequeñas pautas para el perfecto anfitrión.
La luz, debe ser adecuada y suficiente: si la mesa ha cambiado de lugar y falta de luz, se recurrirá a lámparas de pie y auxiliares.
La temperatura no debe ser excesivamente alta ni baja, habrá más gente de lo habitual por lo que la temperatura será más alta.
Como los comensales rara vez llegan al mismo tiempo prepara unos sencillo canapés con un vino o un refresco de forma informal. Colocando alrededor, servilletas, bebidas y los platos que contengan los aperitivos.
Los asientos se deciden así:
- No sentar a las parejas juntas y alternar hombre y mujer
- Las cabeceras de la mesa serán para los anfitriones o para los invitados mayores de edad
- Las patas en la mesa si son incomodas para personas de confianza o el propio anfitrión
- Los niños se puede optar por sentarlos a todos juntos o por colocar a cada uno de ellos al lado de uno de los padres
En la conversación debería evitarse temas controvertidos: religión, política y futbol, y temas groseros y escatológicos.
Proponemos temas como viajes, literatura, cine, música, aficiones…
Por último, hacemos referencia al refranero español:
“A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco”.
Que haya comida de sobra por si aparecen invitados con los que no cuentas.
“El que parte y reparte, se queda la mejor parte”.
El anfitrión tiene que dar muestras de generosidad y no llevarse la mejor parte.
“Gastar poco y comer bien, no puede ser”.
No escatimes a la hora de elegir los mejores productos para tus invitados.
Ver también Como preparar la mesa para eventos
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